Familias

Consejos para familias preguntables

Cada familia es un mundo, con sus reglas, sus códigos y sus tiempos, por eso es que no existe una receta para hablar del tema: si les transmitís confianza, cualquier momento es el adecuado para iniciar una conversación franca y sincera. Recordá siempre que las y los adolescentes necesitan el apoyo de sus familias para sentirse más seguros de sí mismos.

Estas son sólo algunas ideas que te pueden guiar y ayudar para que hables con tus hijos.

Por qué es mejor que hables con tus hijas e hijos

Hablar con tus hijas e hijos puede hacer una gran diferencia en sus proyectos de vida.

¡No dejes pasar la oportunidad! La información adecuada es una herramienta para que puedan elegir.

– Vos sos una de las influencias más fuertes que tienen tus hijos: hablar con ellos sobre los temas que les preocupan o movilizan realmente puede marcar la diferencia en sus vidas. Esto implica que los jóvenes puedan vivir una sexualidad libre, informada, responsable y que aporte a la realización de sus sueños y metas.

 – Hablar con tus hijos puede ayudarlos a crear un espacio de confianza y respeto mutuo que facilitará el diálogo. Claro que a esa información puede buscarla y encontrarla en otro lado (amigos, conocidos, internet), pero es importante que vos estés al tanto y ellos sepan que pueden contar con vos para que los escuches y orientes.

– Si hablás con tus hijos, podés ayudarlos a prevenir situaciones de acoso, evitar embarazos no intencionales , reducir las posibilidades de que contraigan infecciones de transmisión sexual (ITS) y asegurarte de que llevan una vida sana y gratificante.

– Les hablamos de tantas cosas, como su carrera, la facultad, el deporte, etc. Hablarles sobre sexualidad es una forma de acompañarlos y que así puedan desarrollar su propio proyecto de vida.

De qué podés hablar con tus hijas e hijos

– Vos sos una de las influencias más fuertes que tienen tus hijos: hablar con ellos sobre los temas que les preocupan o movilizan realmente puede marcar la diferencia en sus vidas. Esto implica que los jóvenes puedan vivir una sexualidad libre, informada, responsable y que aporte a la realización de sus sueños y metas.

 – Hablar con tus hijos puede ayudarlos a crear un espacio de confianza y respeto mutuo que facilitará el diálogo. Claro que a esa información puede buscarla y encontrarla en otro lado (amigos, conocidos, internet), pero es importante que vos estés al tanto y ellos sepan que pueden contar con vos para que los escuches y orientes.

– Si hablás con tus hijos, podés ayudarlos a prevenir situaciones de acoso, evitar embarazos no intencionales , reducir las posibilidades de que contraigan infecciones de transmisión sexual (ITS) y asegurarte de que llevan una vida sana y gratificante.

– Les hablamos de tantas cosas, como su carrera, la facultad, el deporte, etc. Hablarles sobre sexualidad es una forma de acompañarlos y que así puedan desarrollar su propio proyecto de vida.

Cómo podés hablar con tus hijas e hijos

lgunas claves para generar una relación de confianza y empatía.

Hagamos saber a nuestros hijos que estamos dispuestos a contestarles cualquier duda que puedan tener.

– Es normal que padres e hijos se sientan avergonzados o incómodos al hablar con el otro acerca de sexualidad. Aceptar esto, e incluso comentarlo en la charla, puede ayudar a aliviar la tensión. Con el tiempo y la práctica, será más fácil. La clave es que la conversación siempre sea abierta y continua. Y siempre con palabras sencillas, en las que les transmitas la verdad sobre los temas que se plantean.

– Una de las mejores formas de enseñarles a los adolescentes sobre sexualidad es buscar las respuestas con ellos y luego analizar lo que aprendieron. Buscar información juntos en materiales sobre ESI , en Internet o preguntándoles a otras personas puede ayudar a construir una relación de respeto y confianza, como también un modelo de la forma en que tus hijos pueden buscar respuestas por sí mismos.

– Adaptá la conversación a su edad. Con niños pequeños nuestras respuestas pueden ser más breves, mientras que a medida que crecen podremos ir agregando más detalles. Adecuar la información que les damos a su edad permite a los chicos percibir la sexualidad como una dimensión natural del ser humano y del desarrollo emocional.

– Algunas familias  temen que no sabrán las respuestas a las preguntas de sus hijos. Es perfectamente normal no saber algo o no tener una respuesta inmediata.

– Podés conversar, intercambiar opiniones, darles información sin imponer tu punto de vista. Escuchar a tus hijos les demuestra que te interesás por ellos y los respetás. No es necesario que estés siempre de acuerdo con lo que dicen, pero es importante prestarles atención sin interrumpirlos. Algunas ideas para generar confianza y empatía pueden ser: “Creo que sé de dónde viene esto…” o “Entiendo lo que te pasa y muchas veces sentí lo mismo cuando tenía tu edad”.

– Lo importante es resistir las ganas de forzar la conversación con los hijos. La mayoría de los chicos necesitan que se repita la información -en pequeñas dosis- para llegar a incorporarla. Lo importante es la paciencia y la persistencia. Y, claro, mantener siempre abiertas las líneas de comunicación en este y en todos los temas.

Cuándo podés hablar con tus hijas e hijos

Aunque hablar con nuestros hijos es un proceso permanente, es importante que no dejes pasar las oportunidades y estés siempre abierto y disponible.

– No te preocupes si aún no comenzaste a hablar con tus hijos sobre sexualidad. Nunca es tarde. Simplemente no intentes “ponerte al día” de una sola vez.

– No todo termina en una charla, una única vez: conversar con tus hijos sobre sexualidad, conocer lo que les pasa, aclarar sus dudas, es un proceso que puede durar muchos años, incluso hasta su vida adulta. Ir planteando los temas de a uno permite a chicas y chicos absorber a su ritmo las ideas y no sentirse abrumados. Y continuar la conversación las veces que sea necesario los ayuda a sentirse acompañados en el proceso.

– Si tu hija o hijo te hace alguna pregunta sobre estos temas, tené en cuenta que probablemente venció muchos temores y dudas antes de animarse: es importante que aproveches la oportunidad.

– Lo más importante es ser abierto y accesible en cualquier momento en que tu hijo quiera hablar con vos, incluso si es chiquito, y plantea dudas sobre su cuerpo, por ejemplo. Aprovechar esa curiosidad natural para ir creando de a poco un espacio de confianza y respeto mutuo puede ser muy provechoso para cuando llegue a la etapa adolescente.

– Si prestás atención a lo que dicen o lo que están escuchando o viendo, por ejemplo, en la tele, probablemente detectes oportunidades para plantear una conversación sincera y abierta con tus hijos sobre estos temas y muchos otros.

Dónde podés hablar con tus hijas e hijos

La vida cotidiana nos brinda oportunidades para hablar de sexualidad con nuestros hijos, aunque a veces la conversación puede surgir en el lugar menos esperado.

No esperes que la charla surja en un ambiente tranquilo y sin interrupciones. Tu hijo te puede plantear el tema en el lugar y momento menos esperado: haciendo la cola en el supermercado, almorzando afuera, mientras manejás…

– Si querés abordar el tema vos, no necesitás esperar a que tu hijo te haga una pregunta. La vida cotidiana nos brinda muchas oportunidades para hablar de la sexualidad con los adolescentes, que pueden ayudar a que la conversación sea más fácil y natural. Basta con estar atentos y proponer la charla en la ocasión adecuada, sin forzar la situación.

Si te agarra desprevenido o en un lugar incómodo para hablar del tema, una frase para dilatar la respuesta puede ser: “Qué buena pregunta, ¿vos qué pensás/creés? Esta clase de repregunta da pie para saber de dónde salió la duda y preparar tu respuesta. Si se trata de un chico más grande podés decirle que es importante lo que está preguntando y está bueno hablarlo más tranquilos. Para retomar intentá con: ”¿Te acordás de que me preguntaste…?”, “Me quedé pensando en lo que me preguntaste…”.

– Oportunidades sobran: en la mesa cuando estamos comiendo, en el auto, viendo las noticias. Por ejemplo, al ver una ficción televisiva que muestra aspectos relacionados con la sexualidad y la adolescencia , podemos usar estas situaciones para iniciar conversaciones para conocer qué saben chicas y chicos sobre el inicio sexual, qué escucharon, qué opinan sus amigos. O también para indagar sobre temas como igualdad de género y noviazgos sin violencia. 

– Además de la televisión, hay otros estímulos audiovisuales a los que están atentos los adolescentes que pueden ser una buena ayuda para iniciar la conversación. La publicidad callejera o en revistas -por ejemplo sobre toallitas femeninas, preservativos o métodos anticonceptivos- también puede ser una buena aliada a la hora de hablar sobre cambios corporales, conocimiento del propio cuerpo o formas de prevenir los embarazos no planificados. Esta información forma parte de la campaña #HablarEsPrevenir realizada junto a UNFPA. Más info haciendo clic aquí.